Una sesión, una historia
La preboda no es un trámite. Es la primera vez que conviven con nuestra cámara y la última vez que se fotografían como novios sin serlo del todo. Esa tensión es lo que hacemos visible.
Elegimos juntos la locación: una calle de El Poblado al amanecer, el Parque Arví entre la neblina, una hacienda en Llanogrande, el Cerro El Volador al atardecer. La luz natural manda y la dirección creativa es suave, casi imperceptible.